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Artículo mes de Septiembre 2009 Artículo mes de Diciembre 2008
Articulo mes de Noviembre 2008 Artículo mes de Septiembre 2008
Importancia del Factor Humano XIII Importancia del Factor Humano XII
Importancia del Factor Humano XI Importancia del Factor Humano X
Importancia del Factor Humano IX Importancia del Factor Humano VIII
Importancia del Factor Humano VII Importancia del Factor Humano VI
Importancia del Factor Humano V Importancia del Factor Humano IV
Importancia del Factor Humano III Importancia del Factor Humano II Importancia
del Factor Humano I Características de una Tripulación de Vuelo.
La Seguridad Aérea Militar III
Seguridad de las Organizaciones IV.
Seguridad de las Organizaciones III. Seguridad de las Organizaciones II
Seguridad de las Organizaciones I Responsabilidades Comandante Líneas Aéreas.
Gestión de los Recursos de Cabina CRM El Objeto de la Seguridad de Vuelo Artículo Agosto 2010 ADIESTRAMIENTO PARA UN LIDERAZGO EFICAZ
IV. DESTREZAS QUE AYUDAN A LOS SUBORDINADOS A RESOLVER SUS PROBLEMAS Cuando los subordinados o miembros del grupo hallan problemas al tratar de
satisfacer sus diversas necesidades, la eficacia del grupo necesariamente sufre. Es casi evidente que cuando las personas están preocupadas o insatisfechas por
algo, esto afecta a su trabajo. Algunas de ellas pueden experimentar dificultades en concentrarse. Otras dedican excesivo tiempo a airear sus
sentimientos o interfieren con otros miembros del grupo. Otras cometen errores y pierden de vista los motivos para una elevada productividad; o quizá disminuyen
sobremanera su comunicación con los jefes o con los demás miembros del grupo. Evidentemente, será útil para el directivo reconocer lo antes posible los
síntomas de los problemas (tanto personales como relacionados con el trabajo) de sus subordinados, de manera que pueda tomar las medidas necesarias para
ayudarles a resolverlos y volver al trabajo productivo. Como todo el mundo sabe también, no todas las personas hacen a los demás
partícipes de sus problemas libre y abiertamente. Algunas veces, al no ser plenamente conscientes de lo que nos preocupa, hallamos dificultades en articular
nuestros sentimientos libremente. Quizá no resulta fácil admitir ante los demás que tenemos un problema, porque tememos que nos juzguen y evalúen negativamente o que causemos
irritación o ira. Estos factores inhibitorios son particularmente fuertes si la otra persona es el jefe . Por tanto, los problemas de los miembros del grupo no se comunican por lo general fácilmente
a los directivos, y con frecuencia no se les comunica en absoluto. Incluso cuando los subordinados tienen la valentía de hacer al superior
partícipe de sus problemas, por lo general no envían mensajes inconfundibles. No obstante, cuando las personas albergan una necesidad insatisfecha, o una
insatisfacción de cualquier tipo, es posible detectar claves y síntomas tales como los siguientes: Estos síntomas y claves ponen al líder en aviso de la existencia de un problema, pero nada dicen
acerca de la naturaleza del mismo. Queda pendiente la tarea más difícil: hacer que las personas identifiquen su problema. Aún aquellas que son
extraordinariamente abiertas y directas pocas veces identifican el contenido de un problema de manera inmediata. Por lo general, solamente llegan al problema
real después de haber comunicado un sentimiento o enviado algún mensaje de apertura como los siguientes: "Cuando no es una cosa es otra" "¿Cómo
quiere que haga bien mi trabajo si no tengo la información debida" "La manera como actúa Serafín en las reuniones resulta inaguantable" "Tengo ganas de marcharme"
Es importante comprender que nunca sabemos exactamente lo que otra persona está
experimentando porque es imposible meterse dentro de esa persona. Todo lo que
podemos hacer es adivinar lo que sucede dentro de ella y fiarnos de la
interpretación de los mensajes que oímos, sean verbales o no verbales. Este
proceso consta de varios eventos. Comienza cuando el emisor experimenta un
sentimiento, algún tipo de
insatisfacción, desequilibrio interno o privación.
Es imposible que el receptor conozca "el mundo personal del significado" del
emisor, pero sí éste desea compartirlo tendrá primeramente que seleccionar una
clave o código adecuado que represente o simbolice los sentimientos ínternos:
Seguidamente el emisor transmite esa clave o código ( en este caso un mensaje
verbal): EMISOR----
Proceso de Codificación --- Mensaje (es inútil tratar de cambiar nada) --
RECEPTOR Cuando
escuchamos este código concreto, nosotros, el receptor, debe iniciar un proceso
de descodificación: adivinamos o inferimos a partir del mensaje qué es lo que el
emisor está experimentando interiormente. Pongamos por ejemplo que adivinamos en
este caso que el emisor está sintiéndose muy descorazonado:
EMISOR --- Proceso de Codificación --- Mensaje (es inútil tratar de cambiar
nada) --- Proceso de Decodificación-- RECEPTOR (está muy desanimado)
Este diagrama del proceso de la comunicación interpersonal es un modo visual de
de mostrar que la comunicación es algo mas que la persona que expresa algo, como
la gente se cree por lo general. En realidad, para este proceso se necesita la
expresión del emisor y la impresión de un receptor. La comunicación eficaz o
completa se produce, pues, cuando.
IMPRESION = EXPRESION
La verdadera comprensión de otra persona se produce únicamente cuando la
impresión del receptor ( el resultado de la decodificación) se parece
estrechamente a lo que el emisor trataba de decir en su expresión.
Desgraciadamente, la comunicación eficaz con una verdadera comprensión, es mucho
más rara de lo que piensa la mayoría de la gente, porque: Las personas no siempre se sienten libres para decir lo que realmente piensan Las personas no siempre saben de
verdad lo que siente Los sentimientos son difíciles de
traducir en palabras( es difícil encontrar los códigos o claves adecuados) Las mismas palabras (códigos o
claves) tienen distintos significados para diferentes personas A veces oímos únícamente lo que
deseamos oír (decodificamos de manera selectiva). Los receptores están con
frecuencia demasiado ocupados en pensar lo que van a decir ellos y ni
siquiera se preocupan por decodificar el mensaje del emisor ( y por eso no
llegan a comprenderlo) Es posible que el emisor no sepa
si el receptor ha decodificado acertadamente Es posible que el receptor no esté
cierto de que ha decodificado acertadamente Sí bien estas
dificultades hacen difícil la verdadera comprensión, hemos aprendido
recientemente muchas cosas acerca de la manera de aumentar las posibilidades de
que la IMPRESIÓN sea igual a la EXPRESIÓN. Y sabemos también con cierta
exactitud qué es lo que actúa como barrera.
En primer lugar recordemos lo siguiente: estamos tratando de la manera en que
las personas se expresan a sí mismas inicialmente cuando tienen un problema con
claves y síntomas o con breves mensajes de apertura relativos a sentimientos.
Nos hallamos todavía muy lejos de iniciar el proceso de solución de problemas.
La tarea del directivo consiste en tratar de hacer que ese proceso se inicie, y
de poseer las capacidades para facilitar al subordinado el desarrollo del
proceso a través de los seis pasos independientes de la solución de problemas: Identificar y definir el problema Generar soluciones alternativas Evaluar las soluciones
alternativas Adoptar las decisiones Aplicar las decisiones Seguimiento y complementación para
evaluar las soluciones Una vez más: la
meta del directivo consiste en "hacer que el problema sea resuelto"
RESPUESTAS QUE FACILITAN LA SOLUCIÓN DE PROBLEMAS.
Aperturas. Después
que la persona ha enviado un breve mensaje de apertura, relativo a sentimientos,
que da a la persona que escucha la clave de la posible existencia de un
problema, la "persona que recibe ayuda" no pasará generalmente al proceso de
solución de problemas a menos que la persona que escucha le envíe una invitación
para ello: abra la puerta a la persona que recibe ayuda: "¿Quieres hablar de ello?' "¿Puedo ayudarte en este
problema?" "Me interesaría saber qué sientes" "A veces ayuda hablar de ello" "Deseo ayudarte sí puedo" "Háblame de eso" "¿Quíeres que hablemos? Tengo
tiempo sí lo deseas" Por lo general, las
personas que tienen problemas temen imponérselos a los demás, ocupar su tiempo,
"resultar pesados", descargarse en quienes los escuchan, etc. Por lo general
necesitan que la persona que los escucha muestre su disposición a asumir el rol
de persona que ayuda. Estas respuestas muestran de manera más tangible que la
persona que escucha está "con" el emisor, no solamente oyendo lo que dice sino
asimilando lo que dice. Las personas que escuchan bien demuestran una gran
atención.
La Escucha Pasiva
Como todos sabemos
por experiencia, cuando tenemos un problema y encontramos a alguien que se calla
y escucha, normalmente nos animamos a seguir hablando acerca de nuestro
problema. La buena disposición de la persona que escucha a mantenerse en
silencio se interpreta generalmente como una prueba razonable de su interés. El
silencio o escucha pasiva, es un poderoso instrumento para hacer que las
personas hablen de lo que les preocupa; y como sabe cualquiera que haya recibido
asesoramiento de un asesor o consultor profesional, el hablar a alguien que está
dispuesto a escucharnos puede ser el aliento que necesitamos para seguir
adelante.
Respuestas de Reconocimiento
La mayoría de las personas que tienen un problema necesitan algo más que una
persona que les escuche en silencio total. Desean tener pruebas de que la
persona que escucha no está ocupada en sus propios pensamientos. Necesitan
reconocimientos ocasionales de que sus mensajes son recibidos, como los
siguientes: Que las miradas se encuentren
Que haya asentimiento Decir "ya veo" Decir "Oh" Decir "mm-hmm" Decir "ya entiendo" Decir "interesante" Decir "realmente" Decir "en serio" Decir "sí" Decir "ya te oigo"
La Escucha Activa
Si bien las Aperturas, la Escucha Pasiva y las Respuestas de Reconocimiento
ayudan a las personas a comenzar a hablar no contribuyen mucho a lograr que:
IMPRESION = EXPRESION
Ninguna de estas tres técnicas asegura a la persona que recibe ayuda que la
persona que escucha verdaderamente entiende. Para asegurarse de que la impresión
de la persona que escucha se adapta a la expresión de la persona que recibe
ayuda, la primera debe emplear un tipo más activo de escucha.
Volvamos al último diagrama en el que el emisor seleccionaba el mensaje "es
inútil tratar de cambiar nada". El receptor decodificaba este mensaje en el
sentido de "está muy desanimado". Supongamos ahora que el receptor envía una
información de retorno en la que comunica la manera exacta en que este mensaje
concreto ha sido decodificado:
Emisor---Proceso de Codificación---;Mensaje ("¿es inutil tratar de cambiar
nada?")---Proceso de decodificación--Receptor---Información de retorno ("te
sientes muy desalentado")---Emisor
A partir de esta información de retorno el emisor contiene una prueba tangible
de la manera en que el receptor ha decodificado el mensaje. Y tras oír dicha
información de retorno el emisor podrá confirmarla ("así es") o corregirla
("me siento mas airado que desalentado"). La confirmación hecha por el emisor que escucha la prueba de
exactitud de su "impresión". La corrección demostrará que era inexacta.
La frecuente y continua información de retorno acerca de los resultados de la
decodificación hecha por el receptor es lo que se llama "Escucha Activa". Jamás
podremos estar absolutamente ciertos de que hemos entendido completa y
exactamente a una persona, por ello es esencial comprobar la exactitud de
nuestra escucha y reducir al mínimo los riesgos de malas interpretaciones o de
distorsiones que se producen en la mayoría de las comunicaciones
interpersonales. Las Aperturas, la Escucha Pasiva y las Respuestas de
Reconocimiento demuestran únicamente la intención de entender que tiene la
persona que escucha; la Escucha Activa da prueba de que esta persona ha
entendido realmente. Esta prueba es la que hace que el emisor siga hablando y
profundice en su problema.
La Escucha Activa no es compleja. La persona que escucha no tiene más que
reformular en sus propias palabras la impresión que ha recibido de la expresión
enviada por el emisor. Se trata de una comprobación: ¿es mí impresión
aceptable para el emitente? Sin embargo, el aprendizaje de la Escucha Activa es
una tarea más bien difícil, que requiere mucha práctica a lo largo de un período
de tiempo. La experiencia de la capacitación de directivos en una gran parte
pueden adquirir un nivel razonable de competencia en algunas semanas.
Para conocer mejor este modo de responder, leamos primero cada uno de los
siguientes mensajes y después leamos en voz alta la respuesta de la persona que
escucha ( cada una de éstas constituye una información de retorno exacta):
Emisor: "No sé cómo voy a salir de este embrollado problema". Receptor: "Estás
verdaderamente deseoso de resolver esto"
Emisor: "¿Por qué no podré recibir planos exactos de Ingeniería?". Receptor: "Te
irrita encontrar errores en sus planos"
Emisor: "Lo siento, no estaba escuchándote. Supongo que mi mente estaba ocupada
con un problema que tengo con mí hijo. No puede solucionarlo". Receptor: "Parece
que estás verdaderamente preocupado por tu hijo".
Emisor: "Por favor, no me hables de eso en este momento". Receptor: "Parece que
estás terriblemente ocupado". Emisor:
"Creo que en la reunión de hoy no hemos hecho nada". Receptor: "Te ha
desilusionado mucho nuestra reunión".
Emisor: "No veo por qué tengo que rellenar dos páginas enteras de este
formulario cada vez que quiero conseguir algo,del Departamnnto de compras".
Receptor: "Supongo que te lleva demasiádo tiempo y pones en duda su utilidad".
LA RAZÓN FUNDAMENTAL DE LA ESCUCHA ACTIVA.
El impedir o reducir a un mínimo las malas interpretaciones que puedan
producirse en las comunicaciones entre persona y persona sería razón suficiente
para que los líderes hiciesen el esfuerzo de llegar a ser competentes en todo lo
que se refiere a la Escucha Activa. Pero existen para esto otras razones
igualmente imperiosos.
Desde principios del siglo pasado algunos psicólogos han intentado identificar
los componentes críticos de las relaciones humanas, que fomentan el crecimiento
personal y la salud psicológica. Esta intensa investigación, que inicialmente se
centró sólo en la investigación de las características del comportamiento de
eficaces agentes de ayuda profesionales( asesores o terapeutas), condujo con el
tiempo al estudio de las realidades personales de los profesores eficaces, de
los cónyuges eficaces y de los padres y madres eficaces. Este estudio arrojó
pruebas bastante concluyentes de que al menos dos componentes son necesarios en
cualquier relación que entable una persona con la intención de fomentar el
crecimiento y la salud psicológica de otra: la empatía y la aceptación.
La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de los demás y de comprender
su "mundo personal de significado", la manera en que Ellos ven la realidad, el
modo en que sienten acerca de las cosas. Esta es la función que se realiza
mediante la Escucha Activa. Un clima en el que la persona pueda sentirse a
menudo empáticamente comprendida conduce al crecimiento personal y a la salud
psicológica global de esa persona. Normalmente esto sucede primordialmente
porque tal clima facilita la solución de problemas, que produce una mayor
satisfacción de las necesidades, se sienten liberadas para ascender en los
niveles de las pirámide de Maslow hacia necesidades de nivel superior,
descubriendo nuevas maneras de lograr la realización y el desarrollo personal.
La aceptación es el sentimiento amigable hacia lo que una persona hace y los
"Comportamientos Aceptables" se sitúan en la zona superior del rectángulo del
comportamiento. Comportamientos Aceptables Comportamientos inaceptables
Es evidente que no hay necesidad ninguna de cambiar los comportamientos
aceptables, y por ello nos es posible aceptar a la otra persona tal y como es en
ese momento ( su comportamiento no interfiere con la satisfacción de nuestras
necesídades). La Escucha Pasiva, las Respuestas de Reconocimiento y
particularmente la Escucha Activa son las respuestas generales ( ó los
vehículos) mediante los que se comunica la aceptación que ellos transmiten
claramente.: Comprendo lo qué sientes. Comprendo tu manera actual de ver
las cosas Te veo como eres en este momento Me interesa y me preocupa tu
problema Comprendo el punto en que ahora te
encuentras No deseo cambiarte de ninguna
manera No te juzgo ni te evalúo No temas que vaya a censurarte En contraste. con
la Escucha Pasiva, las Respuestas de Reconocimiento y la Escucha Activa, algunos
otros mensajes comunican característicamente el deseo que tiene la persona que
escucha de cambiar a la persona que recibe ayuda su necesidad de dirigir el
comportamiento de ésta, o de influenciarla para que se comporte de manera
distinta. Estas respuestas frenan o inhiben la solución de problemas, razón por
la cual se han denominado "Obstáculos". Existen doce de estos obstáculos que se
enumeran a continuación, con ejemplos:
1.Ordenar, Dirigir, Mandar
Tienes que hacer esto No puedes hacer esto Espero que hagas esto Déjalo Tienes que disculparte ante ella
2. Avisar,
Advertir, Amenazar. Mejor que hagas esto, o si no.. Sí no haces esto.. Mejor sería que no lo intentes Te aviso que si no haces eso... 3. Moralizar,
Suplicar, Implorar. Deberías hacer esto Debías intentar esto Tienes el deber de hacer esto Tienes la responsabilidad de hacer
esto Quisiera que hicieras esto Te insto para que hagas esto 4. Dar
Consejos, Sugerencias o Soluciones En mí opinión, lo que debes hacer
es:.. Permíteme que te sugiera..: Sería mejor para tí sí.. ¿Por qué no adoptas un método
distinto? La mejor solución es.... 5. Persuadir
mediante la lógica, echar sermones, argüir No caes en la cuenta de que... Los datos parecen estar en favor de ... Permíteme que te exponga los hechos Este es el método adecuado La experiencia nos dice que... 6. Juzgar, Criticar
Mostrarse en desacuerdo, Censurar Estás procediendo como un tonto No piensas como es debido Estas despistado Hiciste mal aquello Estás equivocado Eso es una cosa estúpida 7. Alabar,
Mostrarse de acuerdo, Evaluar positivamente, Adular Generalmente juzgas bien Eres inteligente Tienes tantas posibilidades ...
Has progresado mucho Siempre lo has conseguido cuando
te lo has propuesto 8. Motejar,
Ridiculizar, Avergonzar Eres un trabajador irregular Te enrollasen tus pensamientos
Estás hablando como un ingeniero Realmente has metido la pata esta
vez 9. interpretar,
Analizar, Diagnosticar Dices esto
porque estás enfadado
Sientes envidia Lo que realmente necesitas es... Tienes problemas con la autoridad
Quieres dar una buena impresión de
tí Estás mostrándote un tanto
paranoico 10. Reasegurar,
Simpatizar, Consolar, Apoyar Mañana te sentirás de otra manera Las cosas mejorarán Después de la tempestad viene la
calma En toda oscuridad hay un punto
blanco No te preocupes tanto por ello No está tan mal 11. Sondear,
Preguntar, Interrogar Piensa en el lado positivo ¿Cuánto tiempo hace que te sientes
de esta manera? ¿Has procurado resolverlo? ¿Has consultado con alguien? ¿Cuándo caíste en la cuenta de
este sentimiento? ¿Quíén te ha influido? 12. Distraer,
Desviar, Bromear Piensa en el lado positivo Trata de no pensar en ello hasta
que hayas descansado Vamos a comer y olvidémoslo Esto me recuerda de aquella vez en
que... ¡Crees que eres el único que tiene
problemas! En estas doce
categorías de respuestas de la persona que escucha se halla implícito ( y a
veces bastante explícito) el deseo o la intención de cambiar más bien que de
aceptar a la persona que emite el mensaje. Los Obstáculos comunican un deseo -y
a veces una presión- para que la persona que recibe ayuda piense, sienta o se
comporte de manera distinta. Estos doce tipos de respuesta actúan, pues, como
vehículos que comunican falta de aceptación. Y todos sabemos que un clima de
inaceptación no conduce al crecimiento ni al desarrollo personal, ni a la salud
psicológica. ¿Por
qué? Al parecer las personas no resuelven los problemas con eficacia cuando
temen que el poder arbitrario les haga cambiar, o cuando se sienten amenazados,
juzgados, desestimados o analizados para que cambien. Este clima produce
reacciones de defensa y de resistencia al cambio( la persona protege sus
necesidades de seguridad, de nivel III); este ambiente inhibe también la
auto-expresión y la auto-exploración, necesarias ambas para resolver los
problemas propios.
Es importante conservar el "lugar de la responsabilidad" en la persona que tiene
un problema porque:
Primero, los líderes que consiguen que sus subordinados resuelvan sus problemas
están haciendo una saneada inversión que reportará numerosos beneficios: los
subordinados se harán menos dependientes de sus líderes, más capaces de
dirigirse a sí mismos, más autosuficientes y más capaces de resolver solos
sus propios problemas.
Segundo, raras veces líderes comprenden suficientemente las complejidades y la
gran díversidad,de los problemas personales que los miembros del grupo
encuentran en su vida en el trabajo y fuera de el. Por consiguiente, las
capacidades que mantienen el lugar de la responsabilidad de la solución de
problemas en la persona que recibe ayuda liberan al líder de la imposible tarea
de aportar respuestas a problemas acerca de los cuales se tiene escasa
información. Incluso los asesores profesionales que han recibido una gran
formación, reconociendo que por lo general su comprensión de los problemas de
otros es limitada, evitan asumir la responsabilidad de dar soluciones a sus
clientes, a menudo a pesar de las fuertes presiones que sobre ellos se ejercen
para que lo hagan.
He aquí un diálogo real entre un capataz y su contramaestre. Obsérvese cómo el
capataz trata de echar la responsabilidad ,sobre su superior:
Capataz: Tengo un problema en el taller: mis hombres me han preguntado hoy por
qué no se les permite hacer horas extraordinarias cuando los empleados del
departamento X vienen los sábados y así consiguen mayores ingresos.
Contramaestre: ¿Tus hombres quieren hacer horas extraordinarias?
Capataz: Sí, bueno no es tanto eso como... Yo deseo reducir los costos en mí
departamento y no quiero que mis hombres hagan horas extraordinarias, pero
naturalmente van a pedir la posibilidad de hacerlas si el departamento X pide a
sus hombres que vengan.:. y es natural, ¿no te parece?
Contramaestre: Tú no quieres que tus hombres hagan horas extraordinarias, pero
esto te deja en mala posición sí los del departamento X las hacen.
Capataz: Eso es, y quizá en nada me toca a mí, pero quería presentarte este
hecho. En el departamento X hay una panda de inútiles y. un buen trabajador
puede hacer lo que tres de ellos en una jornada, por eso en ese departamento se
ven obligados a traer al personal los sábados para sacar adelante el trabajo.
Contramaestre: Ya veo... en tu opinión si no tuviesen esa pandilla de inútiles
sino buenos trabajadores en sus puestos, ese departamento no necesitaría horas
extraordinarias. ¿Has podido hablar de esto con el jefe del departamento X?
Capataz: No. ¿Para qué? Ahora déjame que te pregunte ¿no crees que tengo razón?
El contramaestre hablaría posteriormente de esta conversación y explicó sus
razones para negarse a quitar la responsabilidad a su subordinado:
"En este caso se daba una mezcla de condiciones. Este capataz oía las reacciones
de sus hombres que le ponían en dificultades. Por otra parte, se había formado
su idea acerca de las políticas y de los resultados de sus colegas capataces.
Sin embargo, no quería enfrentarse directamente a los otros capataces; insistía
en que me tocaba a mí hacerlo. Le dije que caía en la cuenta de que el problema
que se le planteaba con sus hombres era agudo, de que yo podía comunicar a los
otros capataces su problema, pero no las ideas que él tenía acerca de los malos
trabajadores que había en el otro departamento. Le dije también que tenía
dificultades en comunicar lo que él me había dicho y que esperaba que algún día
pudiésemos llegar a un punto en el que cada hombre pudiera, con libertad
presentar sus sentimientos directamente a las personas interesadas. En
real¡dad yo no sabía sí los juicios que él se había formado estaban
justificados, y así se lo dije. No obstante, le indiqué mi disposición a
reunirme con él y con los otros capataces y discutir el asunto. El.,capataz no
aceptó este ofrecimiento"
He aquí otra situación. Un director de planta en una organización manufacturera
de Iowa, que había recibido formación en Escucha Activa, mantuvo a toda costa en sus subordinados el lugar de
la responsabilidad. Resultado: el capataz
resolvió su propio problema.
"Un día entró en mí oficina un capataz y cerró la puerta cuidadosamente tras de
sí: Me dijo que tenía un grave problema y deseaba hablar de él. Explicó que
compartía con otro capataz un conjunto de materiales y que no podía pasarse sin
la parte que le correspondía, a pesar de lo cual el otro capataz le había prohibido usarlo.
Explicó que quería pensar despacio lo que debía hacer y que deseaba que yo le
ayudase a pensarlo. Este capataz dijo: "Quiero hacer lo que es debido. Caigo en
la cuenta de lo que sucede. Y sé lo que mi colega tiene contra mí. Esto viene
pasando desde hace tiempo. Yo no tengo nada contra él, pero sé lo que piensa
de mí, viene incordiándome sin cesar; sin embargo, comprendo por qué piensa así,
ya que las cosas vienen de antiguo y sé que nada va a hacerle cambiar su modo
de pensar: Aún así, yo tengo que hacer mi trabajo y, con su manera de pensar,
me resulta muy difícil actuar. Por esto, todo lo que deseo es pensar con sumo
cuidado qué es lo mejor que puedo hacer porque sé que no voy a cambiar su
táctica y lo único que quiero es seguir mi camino y hacer mi trabajo".
Se siguió una hora de discusión. El capataz me hablaba y yo estaba concentrado
en comprender sus sentimientos y tratar de seguirle a medida que profundizaba en
ellos. Dedicó la mayor parte del tiempo a explicar sentimientos pasados de las
malas relaciones que había tenido con su colega y tratando de evaluar el
comportamiento de éste. Yo ni asentí ni rechacé el juicio que él se había
formado del otro capataz. Cuando la discusión terminó había identificado por sí
mismo el problema y había decidido sobre una vía de acción.
"Creí que lo que debía hacer en este caso era mantenerme al margen de las
fricciones existentes entre estos dos hombres. Había tenido ocasión de
escucharles a ambos y cada uno me había revelado gradualmente algunos
sentimientos profundos. No obstante, me pareció más útil facilitarles un lugar
en el que pudieran con seguridad resolver sus propios problemas que entrar yo
mismo en escena para "crear armonía" o "solucionar las cosas" o "poner a estos
muchachos en su lugar:" Creí que lo mejor que podía hacer era dejar sus
relaciones en manos de los dos y confiar en que el tiempo curaría las cosas.
Tenía confianza en que ambos solucionarían sus problemas. "Varías semanas
después pregunté al capataz que había venido a plantearme el problema cómo iban
las cosas. Sonrió y dijo: Lo hemos solucionado todo. Pensé despacio en cómo
debía hablarle y presentarle las cosas. Hay que ser verdaderamente científico en
estas cuestiones".
La sorprendente eficacia que tiene la Escucha Activa para mantener la
responsabilidad totalmente en la persona que tiene planteado el problema (y al
mismo tiempo actuar como catalizador para ayudar a esa persona a iniciar el
proceso de solución de problemas en busca de su propia solución) aparece
claramente en el diálogo siguiente entre una supervisora y una subordinada:
Paqui: Quiero
pedirte que me ayudes a resolver un problema, ¿dispones de algunos minutos?.
Juana: Pues claro que sí. Tengo media hora antes de una reunión. ¿Crees que
bastará?. Paqui: Es
suficiente. No es un problema muy complicado, pero empieza a inquietarme.
Juana: Estás dándole vueltas,¿no?
Paqui: Sí. En serio, Tengo a mis órdenes a una mujer que me sorprende muchísimo.
Apenas puedo comprenderla. He pensado que quizá tú sepas lo que debe hacerse con
este tipo de caracteres.
Juana: Parece que te sientes realmente desafiada.
Paqui: Sí: Jamás he visto a nadie como ella. Vamos a ver, ¿cómo la describiría?
En primer lugar, es sumamente inteligente, no hay duda. Es inteligente y lo
sabe. La dificultad es que se cree que lo sabe todo. Sí se me ocurre hacerle una
sugerencia, siempre ve un punto débil, alguna razón por la que no resultará
bien. Juana: Te
frustra su resistencia a todo lo que tú sugieres.
Paqui: Sí, y mucho. Además, siempre opone dos o tres ideas que en su opinión son
mejores, pero casi siempre sugiere algo tan distinto de lo que estamos
haciendo... y sí no son ideas que exigirían que cambiásemos todos nuestros
métodos de trabajo, o que trajésemos aparatos nuevos, o necesítaríamos tiempo
para conseguir algo parecido a eso.
Juana: En tu opinión, sus ideas son demasiado nuevas o demasiado originales... o
quizá crees que requerirían una desviación excesiva de lo que estáis
acostumbradas a hacer en tu departamento.
Paqui: No me importan las sugerencias constructivas de vez en cuando. Pero esta
mujer me da la impresión, todos los días, de que nuestra manera de hacer las
cosas está sobrepasada y anticuada. Como sí no fuésemos modernos o progresistas
o algo así: Juana:
No te gusta recibir la impresión de que te has quedado atrás.
Paqui: Claro que no. Estas muchachas jóvenes, con su educación universitaria, se
hacen la idea de que lo saben todo, de que hay que cambiarlo todo. Me cansa oír
eso todo el día. Como si la experiencia no valiese para nada.
Juana: Te molesta oír que desestimen tu experiencia, y te harta que esa muchacha
trate de presionarte para que cambies las cosas.
Paqui: Eso es. He de admitir que algunas de sus ideas no son malas. Es
inteligente, de acuerdo. Lo único que quisiera saber es la manera de hacer que
aprecie mí larga experiencia en este trabajo y no dé por supuesto que todo lo
que hacemos está mal.
Juana: En realidad valoras algunas de sus ideas, pero quieres que ella te
aprecie. Paqui: No
necesito que me aprecie. Tenemos nuestras dificultades, pero ¿que departamento
no las tiene? No hay tiempo para solucionarlos todos.
Juana: Sabes donde podrían hacerse mejoras, pero te parece que que no tienes
tiempo para enfrentarte a todos esos problemas.
Paqui: Eso es. Supongo que podríamos prever una reunión alguna de estas noches,
después del trabajo.
Juana: Es muy posible
Paqui: Si. Entonces no seré yo la única que tenga que defender contra esta
avispada una serie de cosas que estamos haciendo. Es posible que otras muchachas
del grupo lleguen a convencerla.
Juana: Quieres que otras te ayuden, y sacudirte la dificultad.
Paqui: Claro que lo quiero. Y también podríamos hacer algunos cambios, cosa que
también desearía.
Juana: Piensas que con una reunión se matarían dos pájaros de un tiro.
Paqui: Lo pienso. Tenemos que reunirnos más a menudo. Voy a programar una
reunión para la próxima semana. Cuanto antes mejor.
Juana: Es una idea excelente y tú deseas avanzar rápidamente.
Paqui: Si: Vuelvo al trabajo... Tengo que dar con alguna solución que combine
nuestros descubrimientos con las órdenes que nos vienen de arriba. Gracías por
escucharme, Juana.
Juana: De nada, Paqui.
¿Habeís observado que ni una sola vez Juana quitó a Paqui la iniciativa de la
conversación? Se limitó a escuchar de manera empática, usó la información de
retorno después de cada uno de los mensajes emitidos por Paqui, y evitó el
empleo de todos los Obstáculos. Es evidente la falta de actitudes defensivas en
Paqui, lo cual le permitió llegar a una solución de su agrado.
LA ESCUCHA ACTIVA EN SU PERSPECTIVA ADECUADA.
Hasta ahora se han elegido los de Escucha Activa, principalmente para ayudar al
lector a que aprenda a reconocer exactamente qué tipo de respuesta es, las
diferencias que hay entre ella y los doce Obstáculos, y cómo se presenta en un
diálogo entre dos personas, una de las cuales tiene un problema. Para prevenir
malas interpretaciones o ídeas erróneas, han de decirse muchas más cosas acerca
de esta importante capacidad
¿Ha de darse información de retorno despues de cada uno de los
mensajes?
Evidentemente no. Recuérdese que hay otros tres tipos de respuestas que
fácilitan la solución de problemas: las Aperturas, la Escucha Pasiva y las
Respuestas, que también se emplean por asesores eficaces para una persona que
tiene un problema. Se presentarán también ocasiones en las no entiendan
determinados mensajes con la suficiente claridad para enviar información de
retorno. Se veran obligados a responder con el silencio o con algunos "mm-mmm".
¿Pueden emplearse alguna vez los Obstáculos?
Claro que sí, pero generalmente no se emplearán cuando el problema lo tiene la
otra persona. Son más adecuadas las cuatro respuestas de ayuda cuando es el
emisor quien tiene planteado el problema y pide ayuda para resolverlo. En estos
momentos concretos es muy probable que los Obstáculos bloqueen la comunicación
proveniente de la persona que recibe ayuda e inhiban su proceso de solución de
problemas. En otras ocasiones, como veremos, es poco probable que los Obstáculos
bloqueen la comunicación, por ejemplo, en la zona aproblemática, o en momentos
de trabajo productivo. En estas ocasiones, los Obstáculos no perjudicarán por lo
general a las relaciones con los miembros del grupo, aún cuando el líder dé
instrucciones, enseñe, dé consejos, ofrezca soluciones, haga preguntas, evalúe o
incluso bromee. Sin embargo, aún entonces es esencial que el líder permanezca
sensible y reconozca las claves y los síntomas que señalan que un miembro del
grupo ha dejado de ser productivo o tiene algún problema. En este momento el
líder debe pasar inmediatamente a la Escucha Activa.
¿Puede confiarse en que los otros serán siempre capaces de resolver su
problema? Es
éste el mejor supuesto que puede hacerse porque normalmente nos equivocamos
cuando subestimamos la capacidad que tienen las personas para resolver sus
propios problemas: Naturalmente, las personas no siempre dan con soluciones a
sus problemas. Encontrarán Vds. ocasiones én que ofrecen su ayuda y comienzan a
escuchar bien, pero las personas que reciben su ayuda no tienen fuerzas
suficientes para dedicarse en ese momento a la solución del problema. Por lo
tanta, habrán Vds. de retroceder y reconsiderar las cosas: En otras ocasiones se
encontrarán Vds. con una sorpresa cuando la persona que tiene el problema no
hace otra cosa que plantearlo y agregar sus sentimientos, y eso es todo lo que
necesita al parecer. No hace falta ninguna solución, únicamente un poco de
empatía por parte de la persona que escucha, una posibilidad de que otros
acepten los sentimientos. Se presentarán otras ocasiones en las que las personas
que reciban ayuda llegan sólo al Paso I y al Paso II del proceso de solución de
problemas, le dan las gracias por haberle escuchado y luego se van. No deben
Vds. sentirse desalentados en estos casos. Con frecuencia, estas personas
completarán posteriormente el proceso de solución de problemas sin Vds., o
quizás vuelvan a buscarles para pedir nueva ayuda. Finalmente, las personas
tienen a menú do problemas cuya solución requiere recursos; conocimientos,
instrumentos, dinero) que ellas no poseen, como en el ejemplo siguiente:
Miembro: Tengo que comprar material de oficina por un valor de tres mil pesetas
pero no sé sí el presupuesto del departamento me permitirá hacer esta gasto.
Jefe: Sí, el presupuesto anda justo, pero voy a ver si ese dinero ha sido
adjudicado a alguna partida de la que podamos recuperarlo. Ya te llamaré luego.
Empleamos el término "dependencia legítima" para situaciones como esta, aquellas
ocasiones en que alguien se muestra legítimamente dependiente de Vd. para alguna
información o para algún otro recurso, porque Vd. tiene lo que la persona que
recibe ayuda necesita y no tiene. En estos casos, la Escucha Activa no solamente
es innecesaria, sino también inadecuada.
La Escucha Activa ¿implica que se está de acuerdo?
Se comprende el por qué esta pregunta se plantea con frecuencia: la
mayoría de nosotros estamos acostumbrados a comunicaciones que transmiten
acuerdo o desacuerdo. Cuando unas personas escuchan a otras, responden
característicamente con palabras que connotan matices de bien o mal, acertado o
equivocado, lógico o ilógico, bueno o malo. La Escucha Activa nunca transmite
una evaluación negativa o un desacuerdo, sin embargo, la primera vez que
experimentan esta técnica algunos directivos temen que la información de retorno
que ellos transmiten respecto de los sentimientos de una persona ( especialmente
la ira, el odio, el desaliento, el desamparo y otros) puedan dar a entender que
"creo que tus sentimientos son justificados", "corroboro tus sentimientos",
"creo que tienes razón", o "estoy de acuerdo contigo". Por esta razón se
pregunta muchas veces: "La escucha activa, ¿no reforzará los sentimientos
negativos?" Estos
temores se basan en que se confunde la aceptación con el estar de acuerdo.
Decir: "te sientes realmente desamparado" es muy distinto de decir: "estoy de
acuerdo en que no hay nada que hacer".
La Escucha Activa dice lo siguiente: "oigo lo que tú sientes", no comunica
acuerdo ni desacuerdo, ni juicio ninguno sobre si los sentimientos son acertados
o equivocados. La persona que escucha solamente comunica aceptací6n de que el
sentimiento existen. Este tipo de aceptación puede desarmar a muchas personas,
porque raramente se encuentra. Este hecho explica el efecto único que ejerce la
Escucha Activa: se deja exclusivamente a la persona que emite el mensaje la
responsabilidad de evaluar la adecuación o inadecuación de sus sentimientos, que
es de hecho lo que realmente sucede. Y esto conduce con frecuencia a una
solución productiva de problemas.
¿Necesito algo más que las capacidades de escucha?
Sí, pero éstas serán suficientes en muchas situaciones en que los miembros del
grupo tienen problemas que interfieren con la satisfacción de sus necesidades.
En otras ocasiones, resultará evidente para Vd.,después de haber comprendido el
problema del subordinado, que será Vd. quien tenga que tomar algunas medidas
concretas para hacer que el problema se resuelva.
Juana está descontenta porque con frecuencia Vd. ha dejado que las reuniones del
personal se prolonguen hasta después de la hora de salida, lo que ha sido causa
de que ella pierda el autobús de la compañía. Carlos le dice a Vd. que su eficacia está sufriendo porque
no posee espacio suficiente de archivo y necesita otro armario archivador en su
oficina. Marcos está preocupado porque no se le concede tiempo suficiente de
mecanografía, lo que causa costosos retrasos en la terminación de sus proyectos.
Los miembros del grupo llegan a convencerle a Vd. de que su
productividad se ve seriamente reducida por causa de una política de la compañía
que exige una burocracia innecesaria.
Sin embargo, Vd. no puede cambiar la política sin la aprobación de su superior.
Artemio le pide que le permita salir una hora antes dos días por semana para
poder estar en casa cuando sus hijos llegan del colegio. Se ofrece a llegar una
hora antes cada uno de esos días.
Todos estos problemas requieren evidentemente alguna medida de parte de Vd.
Escuchar de manera activa a los problemas de los subordinados no será suficiente.
Estos necesitan respuestas, o necesitan que Vd. interceda por ellos. Si bien la
Escucha Activa puede haber facilitado la definición del problema y la generación
de una solución, esa solución ha resultado ser algo que usted tiene que hacer.
Saber escuchar con comprensión, empatía y aceptación es una capacidad esencial
en un directivo eficaz, pero no es el único instrumento para resolver los
problemas que puedan plantearse a los miembros del grupo
¿ qué pasa si no tengo-ganas de escuchar?
Recuérdese que sí bien la Escucha Activa es una técnica poderosa para ayudar a
las personas a resolver sus problemas, no pasa de ser un vehículo una manera de
comunicar las actitudes que Vd. tiene de aceptación y comprensión empática: Sí
por la razón que sea, no se siente en situación de aceptar cuando un miembro del
grupo viene a hacerle participe de su problema, la capacidad de Escucha Activa
jamás llegará a disimular los verdaderos sentimientos de Vd. Y si no. tiene la
intención de mostrarse comprensivo, la escucha no resultará adecuada.
Supongamos que un miembro del grupo desea hablarle a Vd. de
un problema en un momento en que Vd. está sumamente ocupado haciendo algo que
debe terminarse inmediatamente, concluyendo un informe que necesita su jefe,
haciendo varías llamadas telefónicas importantes, acudiendo deprisa a una
reunión en la que Vd. debe estar presente. No son estos momentos para comenzar
la Escucha Activa no podrá Vd. poner su corazón en ella. Es mucho mejor decir a
esa persona que es incapaz de ayudarle en ese momento, explicarle los motivos y
pedirle que vuelva más tarde cuando Vd. se sienta dispuesto a ayudarle.
Recuérdese que "el principio de la copa llena" pone de
relieve que sí el directivo no está relativamente lleno ( libre de la presión de
sus propias necesidades), no se hallará en disposición de prestar ayuda a otra
persona. Ni podrá hacerlo en la forma debida. Ayudar a otro siguiendo los
distintos pasos de la solución de problemas exige no solamente tiempo sino un
sentimiento sincero de aceptación por parte del jefe. Por tanto, no finja Vd.
poseer una actitud de aceptación cuando no la posee, y no se ofrezca a ayudar sí
no se siente dispuesto a ello. La mayoría de los problemas que se plantean a los
miembros del grupo pueden esperar algunas horas ( o incluso algunos días) hasta
que Vd. se sienta dispuesto a ocupar el rol de persona que ayuda.
Para escuchar a otra persona de manera empática y precisa, se requiere una intensa atención, por ello Vd. experimentará que no puede escuchar
con la debida concentración si se halla Vd. ocupado con sus propios pensamientos o preocupado con algo. Los miembros del grupo no necesitan directivos que
escuchen siempre; lo que necesitan son directivos que escuchan cuando verdaderamente pueden sentirse comprensivos, en actitud de aceptar y dispuestos
a ayudar:

La escucha desempeña otra importante funcíón para ayudar a los subordinados a
resolver sus problemas: contribuye a mantener la responsabilidad de la so lución
de un problema en el subordinado -quien naturalmente, es la persona que tiene
planteado el problema. Los doce Obstáculos, por otra parte, - - tienden, en
grados distintos, a quitar la responsabilidad a la persona que tiene planteado
el problema y a ponerla en manos del líder.
