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Pocas organizaciones en el mundo han
dado origen a la numerosa literatura que se ha creado sobre esta Orden Militar,
su corta vida, gran expansión y rápida desaparición, unido a la creación de
numerosas obras de arte que se deben a los mismos, se les da como los
introductores del arte gótico y temas científicos, de los que eran
depositarios, todo ello unido a la "leyenda negra" que se ha creado
desde su desaparición, que intentaban justificar los expolios y las
muertes de sus bienes e integrantes.
La enorme cantidad de
libros, relatos y crónicas sobre el Temple, hace que su descripción no sea todo
lo neutral que uno quisiera, así que ruego disculpen si hay algún error, pero
desgraciadamente no viví en la época de su existencia y tengo que remitirme a la enorme obra que existe sobre los mismos.
La historia de la Orden del Temple, cuyo nombre inicial fue el de Pobres Caballeros de Cristo, es apasionante y llena de
misterios. Lo que se conoce formalmente habla de guerreros monjes que fueron
bastión cristiano y actores principales de su época. Se afirma, muy
fundadamente, que mas que actores, dirigieron la sociedad de su tiempo.
Se trata de una Orden célebre por su
poder y riquezas, así como por su final, una terminación bañada en sangre.
Fueron sus miembros dueños de innumerables castillos, fortalezas, tierras y
villas, favoritos de los reyes y a su vez temidos por estos. Esta orden se funda en Jerusalem en 1118,
una época en que era costumbre entre los cristianos realizar una visita en
peregrinación a Tierra Santa. Solían los peregrinos, desembarcar en el puerto
de Baifa, y desde dicho lugar, efectuaban la peregrinación por tierra hasta Jerusalén.
La ruta seguida por los peregrinos no era segura, estaba plagada de bandidos, por esta razón la
perdida de la vida o de la libertad, era a menudo el premio que recibían los peregrinos por su fe.
Nueve caballeros de origen francés, dirigidos por Hugo
de Payens, se presentaron ante el rey Balduino II, manifestando su
deseo de asegurar la custodia de los peregrinos que iban a los Santos Lugares.
Se comprometieron a "defender a los peregrinos contra los ladrones y
malhechores y a proteger los caminos y a servir de caballería al rey
soberano". El rey los aceptó cediéndoles, para vivir, una parte de su
palacio situado en el emplazamiento del templo de Salomón. Efectuando ante el
patriarca de Jerusalén, Gordond de Piquigny, los tres votos
"pobreza, castidad y obediencia". Adoptando la divisa: "nom nobis
Domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam" (Nada para nosotros, Señor,
nada para nosotros, sino por la gloria de tu nombre).
Hugo de Payens regresa a Europa en 1127 con la idea de
formalizar la Orden, de acuerdo a las normas de la iglesia La
Regla se la dio San Bernardo, entre sus obligaciones, se dictan las siguientes:
"Comerán carne tres veces por semana. Los días que no coman de ella, podrán
comer tres platos" y en lo que se refiere al aspecto religioso, su obligación
consiste en comulgar tres veces al año, oír misa tres veces por semana y hacer
limosna tres veces por semana.
El apoyo que San Bernardo
dio a la Orden hizo que fuera favorecida por los señores feudales y que sus
caballeros se extendieran por toda Europa y que en sus numerosos monasterios
llegaran las generosas donaciones continuamente hasta el punto de convertir a la
Orden del Temple en la comunidad más rica y poderosa de Occidente.
El Papa Inocencio III les concede en 1139 una Bula con numerosos privilegios,
entre los ellos: Conservar el botín tomado a los sarracenos, estár
bajo la tutela exclusiva de la Santa Sede, exención de diezmos y de ningún
tipo de servicio feudal. En el año 1130, los templarios ya constituían un
verdadero Ejército.
En el hábito, los templarios llevaron una cruz roja,
concedida por el Papa Eugenio III en el año 1145, que conservaron hasta su
extinción. Su bandera era blanca y negra, denotando el primer color la candidez
y la confianza para los amigos y el segundo, la fiereza con que debían infundir
el terror entre sus enemigos.
Más de veinte veces, las milicias del Temple salvarán a
Tierra Santa de la invasión de los sarracenos y seis de sus grandes maestres
mueren en combate. En Oriente contribuyen al provecho de la acciones bélicas,
pillaje incluido. En Occidente los caballeros del Temple participaban en todas
las batallas contra los moros lo que ocasionó que los reyes, agradecidos por su
inestimable ayuda, les fueran otorgando cada vez mayor número de villas,
castillos, tierras y riquezas. En España, los reyes Alfonso "el
Emperador" y Alfonso "el Batallador" en Castilla y Aragón
respectivamente, protegieron a los templarios otorgando a la Orden cuantiosas dádivas
y recompensas. Hubo un momento en que la orden del Temple sobrepujó a las
Ordenes de Caballería, de Calatrava y Alcántara hasta el punto de que cuando
los otros tenían un convento, los templarios poseían diez, dando ocasión a la
creación de grandes envidias, que fueron causa de su desaparición como Orden Militar.
Bajo tales auspicios, el número de individuos que componían
la Orden aumentaba sin cesar siendo el gran maestre de la Orden el mayor señor
de toda la Cristiandad, después del Papa, los emperadores y los reyes.
Terminadas las Cruzadas y perdidos lo Santos Lugares, los
templarios se retiraron a las siete provincias en las que habían dividido
Europa. El Gran Maestre residía en Chipre, para luego establecerse
definitivamente en el centro de París.
La caída de la Orden fue una operación de tipo político promovida por el
rey de Francia Felipe "el Hermoso" con el beneplácito del Papa
Clemente V. Este rey vio con buenos ojos apoderarse, como solución para sus
debilitadas arcas, de las propiedades del temple, con lo que conseguía
aniquilar a un poder que resultaba como un estado independiente dentro de su reino.
Su final se encuentra rodeado
de la violencia, la sangre, la tortura y la muerte. El 14 de septiembre de 1307
se dio la orden de apresar a los templarios de Francia bajo la acusación de
herejía. El concilio de Viennes (1311-1312) decidía la supresión temporal de la Orden.
Uno de los acontecimientos mas graves de la Edad Media es la disolución de
la Orden, El 22 de noviembre de 1307, mediante la Bula Pastoralis
Preeminentiae , el Papa Clemente V ordena a todos los príncipes de la
cristiandad que detengan a los Templarios en sus Estados. Iniciándose el proceso
llevado a cabo contra los principales caballeros del Temple, su prisión y
tortura para obligarles a confesar los atroces delitos de que fueron acusados.
El 18 de marzo de 1314, Jaques de Molay, Gran Maestre de
la Orden escuchó su sentencia. Fue condenado a morir en hoguera junto a 35
caballeros templarios, en la isla de los Judíos, frente a Notre Dame, en París.
Cuenta la leyenda, que en la misma pira crematoria, Jaques
de Molay proclamó su inocencia y la de la Orden, y emplazó ante el Muerto Jaques de Molay, se emprende una gran
persecución en contra de los templarios en toda Europa. En algunos países,
como España y Portugal se les da un tratamiento respetuoso, creando en algunos
casos, una nueva Orden, como en España (Montesa) y en Portugal (Orden do
Cristo), en las que se integran los antiguos templarios, manteniendo otros, en
la clandestinidad la estructura original de la Orden . Es esta última decisión
la que permite la supervivencia de la Orden del Temple hasta nuestros días
La caída del Temple dio lugar a una gran duda que aún en día se mantiene, como si en verdad era la Orden del
Temple culpable de los atroces delitos de que fue acusada o por el contrario,
todo se debió a una baja y rastrera política de Estado por parte del rey de
Francia Felipe el Hermoso o bien a una envidia del soberano hacia la Orden y sus ansias de apoderarse de sus riquezas.
Enclaves Templarios de Extremadura
BADAJOZ CÁCERES
HISTORIA DE LOS TEMPLARIOS
TOMADO DIRECTAMENTE DEL BOLETÍN iBrujula.com
(www.ibrujula.com)
La leyenda de los templarios, su origen, auge y ocaso perviven en la Red
En un tiempo de leyenda, de poderosos reyes y grandes batallas,
donde el valor y el arrojo eran librea de héroes legendarios,
nació la Orden del Temple. Temidos por unos, admirados por
otros, los caballeros templarios se convirtieron en una
poderosa orden militar que influyó de forma muy relevante
sobre la organización geopolítica europea de los siglos XI
al XIII. Tras la pérdida de Tierra Santa para la Cristiandad,
y el desfase de poder de las órdenes militares, el Temple
acabó siendo abolido tras el Concilio de Vienne, con la
ejecución del último Gran Maestre de la Orden. En pleno
siglo XX, Internet es el medio ideal para volver la vista atrás
y rememorar la vida y obra de estos caballeros.
Viernes, 25 mayo 2001
El germen de la Orden se encuentra tras la primera cruzada a Tierra Santa, en 1095. Nueve
de los muchos caballeros que participaron en esta campaña
militar deciden 24 años después formar una orden de caballería a
semejanza de la formada por los llamados Caballeros del Santo
Sepulcro, Balduino II, que por aquel entonces gobernaba Jerusalén,
dio el beneplácito para fundarla. En 1119, con Hugo de Payens a la
cabeza se forma la Orden de los pobres Caballeros de Cristo,
conocida más popularmente como Los Caballeros del Templo de Salomón
o Los Caballeros Templarios.
El nombre proviene del lugar en donde se emplazaron los citados
nueve caballeros: las caballerizas del palacio de Balduino II,
que se encontraba lindando con de la mezquita blanca de Al-Aqsa,
del Monte del Templo. Una localización que, en esa época, se
identificaba como el emplazamiento exacto del legendario Templo de Salomón.
El primer Maestre fue Hugo de Payns, un caballero nacido hacia el año
1080 en Payens, cerca de Troyes (Francia). Llegó a Tierra
Santa hacia 1104, en una peregrinación organizada por el
conde Hugues de Champagne. Bajo la premisa de proteger a
aquellos viajeros que peregrinaran hacia Tierra Santa, se
fundaron las bases de la Orden. Jacobo de Vitry, historiador y
obispo de Acre, relata el acontecimiento en su “Historia
orientalis seu hierosolymitana”.
Durante los nueve años siguientes, la Orden se ganó una inmensa
fama en su labor. Previsiblemente, con el mando de un pequeño
contingente de soldados, los nueve caballeros realizaron no pocas
gestas en la defensa de los caminos. Como nota curiosa cabe destacar
que desde su fundación hasta 1128 no aceptaron a ningún otro miembro
entre sus filas. Las leyendas hablan de que esta decisión estaría
motivada por la existencia de una excavación secreta que llevaban a
cabo en los sótanos del Templo, donde pudieron haber buscado el Arca de la Alianza.
La Orden se consolida
En 1127 Hugo de Payens y cinco de sus caballeros regresan a Europa
con una carta de Balduino II dirigida a Bernardo de Claraval. Su
objetivo no era otro que el de obtener la autorización eclesiástica
para la fundación de la Orden –lo que aportaría ayuda económica y
militar– y la aprobación de la llamada regla de vida. Esta,
fue realizada por el mismo Bernardo de Claraval y contaba con sesenta
y ocho artículos y una introducción.
“ A vosotros, que habéis hecho voluntaria renuncia de
vuestras voluntades personales, que prestáis servicio de caballería
al Rey con armas para la protección de vuestras almas, velad en un
sentido universal al escuchar maitines y todos los servicios, según
se establece en el lugar canónico y lo que dicten los maestres
regulares de la santa ciudad de Jerusalem...”
Sólo en un año después -1128- ya cuentan con el apoyo del Papa
Honorio II, que convoca el concilio de En ese año, Bernardo de Claraval escribe “De laude novae militiae”,
en la que se asientan los principios de las guerras santas y
se define la dicotomía del monje guerrero.
En 1136 fallece Hugo de Payens. Le sucede Roberto de Craón,
llamado “El Borgoñés”. Con él la situación de la Orden
se consolida, se crea una base sólida y estructura para poder
gobernarla con eficiencia. A lo largo de su maestrazgo muestra
dotes de líder hábil y diplomático. Tiene la sensatez de
renunciar a la herencia de Alfonso I de Aragón y consigue
importantes privilegios de la Iglesia.
Tres años después se promulga la bula “Omne Datum Optimim”,
gracias a ésta, Inocencio II libera a la Orden de toda sujeción a la
autoridad eclesiástica, excepto la del Papa, y les concede además
otros importantes privilegios . A ésta le sigue la “Militis Templi”, que les
concede el beneficio de hacer colecta una vez al año en cada iglesia secular.
La edad dorada del Temple
Tras una serie de exitosas campañas militares, el poder de la
Orden se extiende tanto por oriente como por occidente. Si algo
caracterizó a los templarios fue su arrojo en combate. Prueba anecdótica
de ello es el episodio de Nazaret, en 1187. Una embajada enviada por
el rey Guido de Jerusalén, formada por el Arzobispo de Tiro y los
maestres del Temple y del Hospital, recibió un mensaje del conde
Raimundo de Trípoli en la que se les informaba de una expedición de
reconocimiento por parte de la caballería del líder musulmán Saladino.
El maestre por aquel entonces del Temple era Gerardo de Ridefort.
Este cabalgó hasta Nazaret, convocó a todos los Templarios que pudo,
y con noventa hombres, incluidos el mariscal del Temple y el maestre
del Hospital se lanzó al choque contra la caballería enemiga, que en
total sumaban siete mil hombres. Del choque solo sobrevivieron tres caballeros.
Es la edad dorada para el Temple. Se calcula que, hacia 1270, los templarios
poseían, en Francia, cerca de un millar de encomiendas, así como innumerables
granjas. Sin embargo, a pesar de su unidad, la Orden se dividió en dos sistemas
diferentes de organización : milicia y encomiendas, es decir oriente y
occidente.
En oriente, la Orden era un ejército preparado para el combate; en
occidente, una organización monacal cuyos miembros iban armados
aunque sólo para defenderse. No participaron nunca en ninguna batalla
ni guerra, en occidente, salvo contra los musulmanes en España y Portugal.
Librea y armas de los templarios
El más conocido emblema de los Caballeros del Temple, repetido
hasta la saciedad en las imágenes referentes a las cruzadas e incluso
incorporado por Cristóbal Colón a la vela de sus naves durante el
descubrimiento de América, ha sido la cruz roja llamada Pattée.
Sin embargo, el estandarte de batalla de la Orden consistía en dos
franjas horizontales, una negra y más estrecha la de arriba, y otra
blanca, la inferior. Se denominaba Baussant.
Como dato anecdótico, de todas las órdenes militares de
la época, los Templarios eran los únicos a los que les estaba
permitido dejarse barba.
A lo largo de la historia del Temple, el equipo que portaban los
caballeros fue evolucionando, desde una simple cota de mallas y casco
hasta la túnica blanca, cota de mallas y yelmo cerrado, apariencia
con la que normalmente se asocia a la orden. Con respecto a las armas
utilizadas, éstas variaban desde la espada -de dos filos y extensión
variable- hasta hachas o mazas. En total, un caballero podía llevar
un equipo que pesaba unos 40 kilos.
Durante su existencia, la Orden realizó numerosas campañas
militares, principalmente contra los reinos musulmanes,
aunque, en algunas ocasiones se llegó a luchar incluso contra
otras órdenes, pese a que una de las reglas del Temple prohibía
levantar un arma contra otro cristiano.
Sus desavenencias con la otra gran Orden militar de la época, los Caballeros de
San Juan de Jerusalén u Hospitalarios, son legendarias, negándose
a veces a intervenir en campañas por sentir celos de estos últimos,
a los que acusaban de favoritismo real. De echo, en el ocaso
del reino cristiano de Jerusalén, Templarios y Hospitalarios
se hallaban prácticamente en plena guerra civil.
El ocaso de los templarios
Los templarios fueron acusados de renegar de Cristo, de sodomía y
de prácticas esotéricas, entre otros delitos. La sorpresa
fue total, Jaques de Molay y los demás Templarios fueron
apresados sin mayor oposición. De los 138 caballeros
templarios arrestados en París, solo tres no confesaron, el
resto habían muerto en medio del "proceso".
El gran Maestre de la Orden y los demás Templarios se dejaron atar a los
postes y pese a que debían ser quemados a fuego lento,
soportaron el martirio con entereza y dignidad, protestando
hasta el último suspiro la inocencia de su Orden. Cuenta la
leyenda, que en la misma pira crematoria, Jacques de Molay
proclamó su inocencia y la de la Orden, y emplazó ante el
Juicio de Dios al Papa Clemente V al cabo de un mes y al Rey
Felipe el Hermoso en el plazo de un año.
El Papa murió a los cuarenta días y el Rey en ocho meses. Sin
embargo, la reacción hacia la Orden en otros países fue mucho más
comedida, llegando a extremos como el de Inglaterra, en el que se
condenó a los templarios a guardar penitencia o el de Escocia, donde
nunca llegó noticia alguna de la disolución de la Orden. En otras
provincias del Temple sus integrantes pasaron a formar parte de otras órdenes militares.
El Temple en nuestros días
Tras la suspensión de la Orden, se produce un reagrupamiento de
los Templarios a dos niveles. Aquellos cuya Este período termina con la proclamación de los Estatutos de 1705
y el Maestrazgo de Luis Felipe de Orleáns. Es notable su
intervención en episodios puntuales de la historia, como en
la Revolución Francesa, en el Imperio de Napoleón I, o su participación en la II Guerra Mundial.
Actualmente, el Temple se encuentra establecido mediante Prioratos,
Encomiendas y Preceptorias que se extienden desde el sur del
Pacífico hasta el norte y sur de América y prácticamente
toda Europa desde la línea del Oder-Neisse hacia Occidente.
Todos estos grupos, vinculados a la Ordo Supremus Militaris
Templi Hierosolymitani (Orden Soberana y Militar del Temple de
Jerusalem) se encuentran legalmente organizados de acuerdo con
la legislación nacional de cada país.
Allende su trascendencia histórica, tras casi 1.000 años de
existencia, la Orden de los caballeros templarios ha inspirado no
pocas leyendas en torno a su posible vinculación con ritos paganos,
la posible búsqueda del Arca de la Alianza y el Santo Grial, o sus
presuntos conocimientos alquímicos. En el próximo artículo nos
ocuparemos de los mitos que ha inspirado el Temple.
de Roma. Recibe el
visto bueno en el concilio de Troyes en el año 1128, aprobada por el Papa
Honorio II y confirmada por Eugenio III en el año 1158.

"Juicio de Dios" al Papa Clemente V al cabo de un mes y al rey Felipe
el Hermoso en el plazo de un año. El Papa murió a los cuarenta días y el Rey en ocho meses.

"EL SEMANAL">
(edición del 25 de mayo de 2001)
DE LA EMPRESA PERIODÍSTICA ON LINE
DAVID YAGÜE, iBrujula.com
Troyes, que da el espaldarazo definitivo a la Orden. Los años siguientes se
ocupan a la búsqueda de integrantes a la Orden y donaciones a
fin de sufragar los gastos. Más de 300 caballeros se embarcan a la vuelta.

Hacia 1292/1296 -aún se desconoce la fecha exacta- Jaques De Molay
es elegido Maestre de la Orden. A partir de entonces comienza el ocaso
de los templarios. La avaricia del rey de Francia, Felipe IV "el
hermoso", cuyas copiosas deudas fueron sufragadas durante años
por el Temple. Tras varios intentos por dominar a De Molay, y con él,
la Orden. El Papa Clemente V se ve forzado a promulgar la bula "Pastoralis
Praeminentiae", que ordena a los príncipes cristianos que arresten a los templarios.
pública actividad es
conocida y vinculada a otras órdenes militares, y aquellos que
intentan mantener la estructura original del Temple en la clandestinidad.